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Pisto extremeño


La palabra pisto viene del latín pistus que significa “machacado” y desde antaño ha servido para referirse a una manera de preparar un plato de verduras, picadas fino y fritas lentamente en abundante aceite. Aunque hoy tengamos todos una idea más o menos clara de lo que es un pisto, al que solemos por otra parte calificar de manchego, las formas de realizar este plato son muy numerosas y varían de una región a otra. En realidad, el pisto se hacía con la verdura que se tenía y podía cambiar en función del momento del año. Pero el pisto se preparaba sobretodo en conserva, se hacía en grandes cantidades y se envasaba al vacío para su consumo durante los meses de invierno, durante los cuales la huerta no producía casi nada.

Más allá de las diversas maneras de prepararlo en cada casa, el pisto extremeño se caracteriza sobretodo por no llevar demasiado tomate. En su caso, el calabacín es el principal protagonista, pudiendo añadirse todo tipo verduras, según el gusto de cada uno.

Lo más importante para disfrutar de todo el sabor de esta receta es prepararlo con un día de antelación o consumirlo en conserva, con unos huevos fritos o unas tajadas de bacalao ¡Todo un manjar!

1 cebolla hermosa

2 dientes de ajo

1/2 kg. de patatas (de un tipo no muy harinoso)

3 calabacines

2 pimientos verdes

3 tomates medianos

* La proporción entre ingredientes puede variar y podemos por ejemplo añadir pimiento rojo y prescindir completamente del tomate si queremos

1. Picamos toda la verdura fina.

2. En una sartén con abundante aceite freímos a fuego muy despacio la cebolla y los dientes de ajo, una vez que comiencen a dorarse añadimos la patata.

3. Cuando la patata empiece a hacerse echamos el calabacín y dejamos que se vaya haciendo despacio.

4. En otra sartén, freímos el tomate y los pimientos hasta que esté bien hecho y lo añadimos a la otra sartén con las patatas y el calabacín. Integramos bien todas las verduras hasta que el pisto esté listo. Ajustamos de sal

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