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Bollos dormidos


Se trata de un dulce típico de muchos pueblos extremeños y también de La Mancha, aunque tienen especialmente fama los de Navalvillar de Pela, en la comarca de la Vegas Altas, y los de Orellana la Vieja en la Siberia. En algunos sitios también se les llama Bollos de Santiago (como en Casas de Don Pedro) o bollos del Corpus (en Toledo). Se suelen preparar para fechas señaladas como por ejemplo para Pascua o para el día del santo patrón.

Las formas de hacerlos pueden variar un poco pero siempre se trata de una masa de pan que se aromatiza con cítricos, canela y anís. Su particularidad es que el proceso de fermentación es bastante lento y de ahí su nombre, pues hay que dejarlos “dormir” durante varias horas incluso toda la noche, en un lugar oscuro y tapados, como si fuese una cama.

Para esta receta, yo he mezclado todos los ingredientes al mismo tiempo, pero se puede hacer primero una masa de pan con harina y agua a la que añadimos después los huevos y el aceite.


4 huevos (reservamos dos claras)

1 vaso de agua aromatizada (ver más abajo)

1 vaso de aceite

1 vaso de azúcar

1 kg de harina (normal, no de fuerza) aproximadamente

80 gr. levadura fresca (de panadería)

Ralladura de 1 limón

Naranja

Canela

Anís

1. Lo primero es preparar el agua aromatizada: hacemos una infusión con unos trozos de cáscara de naranja y de limón (procurando quitarle bien la parte blanca del interior), un palito de canela y unos granos de anís (podéis suprimir alguno de estos elementos si lo preferís). Os aconsejo que pongáis por lo menos el doble de agua porque se evapora bastante. Una vez atemperado colamos la infusión.

2. En un bol disolvemos la levadura en el agua aromatizada; añadimos el aceite, los huevos (habremos separado dos claras), la ralladura de un limón y el azúcar y batimos bien.

3. Vamos incorporando el harina y trabajamos la masa hasta que no se pegue a los dedos: yo he utilizado con estas proporciones un kilo de harina pero puede variar.

*No utilicéis harina de fuerza, sino harina para pan.

4. Cuando tengamos la masa, tapamos con un paño y dejamos reposar en un ambiente templado entre media y una hora.

5. Acto seguido, vamos formando los bollos: par ello hacemos bolas de unos 100-150 gr que depositamos en una bandeja que habremos embadurnado de aceite previamente para que no se peguen o sobre la que habremos puesto papel de hornear.

Una vez dispuestos, respetando un poco de distancia entre ellos pues tienen que crecer, los tapamos con un paño grueso y los metemos en el horno apagado.

Dejamos que leven por lo menos unas 6 horas: el tiempo dependerá mucho de la temperatura ambiente de vuestra casa. Los bollos tienen que doblar.

6. Una vez levados, viene el paso final: ponemos a precalentar el horno a 200-220, y mientras vamos batiendo bien las claras de los huevos.

7. Pintamos los bollos por encima, poniendo en la parte superior del bollo un poco de la espuma de la clara. Espolvoreamos bien con azúcar.

Una vez listos, ya podemos hornear: el tiempo de cocción va a depender de vuestro horno y del tamaño de los bollos. Tienen que dorarse bien.

Conservación: como todo bollo tipo “brioche” se ponen duros rápido, al cabo de dos días. Intentad que no les dé mucho el aire. Se pueden congelar.

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